El estudio, llevado a cabo por investigadores franceses, se publicó este 2 de marzo de 2012 en la revista Science.
La teoría clásica de la formación de la Tierra nos dice que, hace unos 4.500 millones de años, el material sobrante del nacimiento del Sol formó alrededor de la estrella recién nacida un disco de polvo cuyos granos, muy lentamente y debido a su propia gravedad, se fueron agrupando y formando primero pequeñas piedras, después rocas más grandes y por último un embrión planetario, que fue atrayendo más y más material hasta dar forma a la Tierra que conocemos.
Explica José Manuel Nieves en 'ABC', que también se pensaba que la mayor parte de los cuerpos que se fueron fusionando al "embrión terrestre" se habían formado en un estrecho "corredor" espacial y eran todos muy similares y pertenecientes a una sub familia de meteoritos llamados condritas de enstatita.
La idea se basaba en el hallazgo de un gran número de sorprendentes similitudes entre los diferentes isótopos de elementos como el oxígeno, el níquel y el cromo, entre la Tierra y ese tipo concreto de meteoritos. Los isótopos son átomos de un mismo elemento que tienen, sin embargo, distinto número de neutrones en su núcleo