EEUU deporta a El Salvador a dos chinos detenidos en la base de Guantánamo


Miami.- Se trata de la primera deportación a un país de Latinoamérica de un preso de la base de Guantánamo.
Las autoridades militares estadounidenses han deportado esta semana hacia El Salvador a dos ciudadanos chinos detenidos en la base de Guantánamo desde el año 2003 tras ser capturados en Afganistán, según ha informado este jueves el Pentágono.

Los chinos, de religión musulmana, pertenecen a la minoría étnica uighur y fueron enviados al país centroamericano tras varios años de lucha con el Gobierno estadounidense. El 2008, un tribunal federal ordenó que fueran enviados a un país dispuesto a recibirlos, pero el Departamento de Defensa había resistido hasta ahora su deportación, después que la administración de Barack Obama ordenó detener las deportaciones.

Se trata de la primera deportación a Latinoamérica de un preso de la base de Guantánamo. Los dos hombres son parte de un grupo de 11 chinos arrestados en Afganistán por colaborar con los talibán. Sin embargo, nunca fueron formalmente acusados de terrorismo. Seis de los chinos uighur han sido deportados ya a Albania, Bermudas, Islas Palau y Suiza. Todavía quedan tres en Guantánamo.

En enero del 2011 un ciudadano argelino fue deportado a su país contra su voluntad. Pero el Gobierno estadounidense decidió acceder al pedido de los chinos de ser enviados a otros países por temor a represalias si regresaban a China.

Con la deportación de estos dos chinos uighur, la población penal en Guantánamo se reduce ahora a 169 presos, de los cuales cinco han sido ya sancionados por terrorismo.

"Estos presos fueron liberados tras una decisión de un tribunal en octubre del 2008 y decidieron voluntariamente ir a El Salvador", dijo el Pentágono en un comunicado, que si bien informó la nacionalidad y la etnia a la que pertenecen no los identificó.

El Gobierno salvadoreño no ha anunciado la presencia de los chinos en el país. Sin embargo, un diplomático salvadoreño en Estados Unidos dijo a ELMUNDO.es que los dos hombres fueron recibidos por funcionarios de organizaciones humanitarias y "son libres de instalarse en el país, como cualquier extranjero. Los recibimos por una cuestión humanitaria".