Se trata del segundo departamento más poblado del país habitado por más de 785 mil personas y con una superficie de 14 mil 896 kilómetros, limita con Brasil y Argentina y su capital, Ciudad del Este, es un importante centro comercial.
Todos los distritos del departamento se encuentran anegados o en mal estado tras las abundantes lluvias caídas en la zona y prácticamente sin comunicación terrestre, por lo cual el Senado sancionó la declaración de emergencia.
Paralelamente, la misma medida se adoptó para los departamentos de Misiones, Amambay, Ñeembucú y Central, también víctimas de la acción de las aguas y el mal tiempo reinante en los últimos días.
En Central, contiguo a esta capital, la declaración de emergencia es por 90 días pero en los otros cuatro departamentos regirá por un plazo indeterminado.
Varios miles de personas debieron abandonar sus hogares en los cinco departamentos mientras se improvisaron refugios y se utilizaron para albergarlos sedes de organismos estatales y de las propias entidades de administración local.
La Secretaría de Emergencia puso en funcionamiento todas sus filiales para hacer llegar víveres, colchones y ropa de invierno a las áreas más golpeadas donde el agua permanece y la evacuación se desarrolla por medio de balsas.
Organizaciones sociales participan en la recolección de ayuda destinada a los habitantes, aunque todo indica que la peor situación se focaliza, precisamente, en Alto Paraná, por las dificultades de acceso.