Actualmente, la Alcaldía de la metrópoli israelí está negociando la adquisición del sistema de taxis revolucionarios con sus creadores, la empresa privada estadounidense SkyTran que desarrolló la tecnología en cooperación con especialistas de la Nasa. Es más: contrató a una compañía consultora para que estimara los pros y los contras de tal decisión y supervisara la introducción del sistema en caso de realizarse la compra, destinada a resolver los problemas de tráfico en la ciudad más ocupada de Israel.
Las paradas –nada más que escaleras y plataforma- se colocan de tal manera que la distancia promedio entre la parada y cualquier punto dentro de la zona de cubertura no supere los 400 metros. Al acercarse a la estación, el taxi que quiera parar pasará al andén secundario para no frenar a los demás vehículos. Está programado que un pasajero potencial pueda llamar a un taxi volador a través de un sitio web especial o una aplicación móvil directamente en la parada. Los ingenieros estadounidenses advierten que aunque la minimización de la fuerza de rozamiento permite la velocidad máxima de 241 kilómetros por hora, en las condiciones reales de una ciudad la velocidad deberá ser mucho más baja.
Se cree que el primer monorriel que aparecerá en Tel Aviv tendrá solo 6,5 kilómetros de largo. Su coste estimado será unos 50 millones de dólares, aunque la administración de la ciudad adelanta que el precio de un viaje será algo más barato para los pasajeros que uno en un taxi convencional. Los ingenieros estadounidenses comentan que una vez estipulados todos los detalles del contrato, tardarán unos 18 meses en llevar a cabo la edificación del sistema.