El caos comenzó cuando la procesión cruzaba por un barrio católico y un grupo de nacionalistas atacó a los marchantes. Sin embargo, la policía intervino rapidamente en el conflicto y colocó un cordón entre las dos partes contrarias.
Sin embargo, los manifestantes se atacaban unos a otros con palos y piedras, hiriendo a veintitrés agentes del orden. Varios de los protestantes iban armados de espadas simbólicas.
Un miembro del parlamento de Irlanda, Nigel Dodds, fue golpeado en la cabeza con un ladrillo.
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